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BLOOMSDAY
2004.
Puedes
consultar un breve texto referido a la exposición
"James Joyce y España" (10 de junio-31 de
julio, Madrid). También está disponible un reportaje
del Bloomsday en Dublín, con un par de fotografías del
evento.
Exposición
"James Joyce y España".
La
exposición “James Joyce y España”,
organizada por el periodista Carlos García Santa
Cecilia, puede visitarse desde el 10 de junio al 31 de
julio en la Sala Juana Mordó del Círculo de Bellas
Artes de Madrid (Calle Marqués de Casa Riera, 2)
Los
documentos inéditos más interesantes provienen del
archivo de Antonio Marichalar, cedidos para la exposición
por la Academia de la Historia. Es posible consultar una
carta que el propio James Joyce le envío a Marichalar
para agradecerle la publicación en “Revista de
Occidente” de un pionero artículo sobre “Ulises”
(la carta está escrita en francés). También es
posible consultar varias misivas enviadas por la editora
de Joyce en París, la norteamericana Sylvia Beach. Sin
duda, la más destacada de estas cartas de Beach es
aquella en la que pide a Marichalar las firmas de los
grandes escritores españoles del momento para integrar
un manifiesto en contra de una edición pirata de “Ulises”.
Junto
a las cartas enviadas a Marichalar, en la exposición se
incluye una carta escrita por Joyce al por entonces
joven traductor Dámaso Alonso. Este texto, que a
diferencia de los anteriores sí ha sido publicado en un
volumen con la correspondencia de Joyce, es un
intercambio de información sobre la versión que Alonso
estaba terminando de “Retrato del artista
adolescente”, aparecida finalmente en 1926.
Gracias
a la intensa labor de documentación realizada por
Carlos García Santa Cecilia, quien ya publicó hace
unos años un excelente libro sobre la recepción de
Joyce en la prensa española, se incluyen en esta panorámica
diferentes artículos y reportajes publicados en la
prensa entre los años 40 y 70.
Por último,
conviene destacar la presencia de las ilustraciones
originales de Eduardo Arroyo, quien las concibió para
una edición especial de “Ulises” publicada
por el Círculo de Lectores a principios de los noventa.
Junto a esta muestra pictórica, en la sala se incluye
un montaje audiovisual con imágenes de Gibraltar y voz
de Molly Bloom en el último capítulo de la novela –
montaje de José María Tejedor y Maribel Porcel – y
también el vídeo editado por Vicente
Risco bajo el título de “Dedalus en Compostela”.
Bloomsday
2004 en Dublín.
DUBLIN,
Irlanda (AP) -- Los dublineses celebran el centenario de
lo que se conoce como Bloomsday, en honor a Leopold
Bloom, el personaje principal de la obra maestra de
James Joyce, "Ulises".
Decenas
de miles de irlandeses y extranjeros participan estas
semanas de actos que alcanzarán su punto culminante con
el centenario del 16 de junio de 1904, la fecha en que
se desarrolla la odisea épica de Bloom y de Stephen
Dedalus a través de los barrios céntricos de Dublín,
en uno de los libros considerados como uno de los más
importantes exponentes de la literatura del siglo XX.
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El
actor Dermod Lynskey, caracterizado como James
Joyce |
El
uso que hace Joyce de innumerables estilos literarios y
de alusiones al poeta clásico griego Homero se
combinaron para hacer de "Ulises" uno de los
libros más elogiados y de más difícil lectura
existentes.
Por
primera vez en este año, las celebraciones del
Bloomsday han movilizado a miles de Dublineses
ordinarios a festejar un logro literario que pocos
pueden apreciar en todo su valor.
Más
de 10.000 personas reunidas en un desayuno dominical al
aire libre en la calle O'Connell, la principal de la
capital, comieron riñones fritos en honor de los
alimentos que el mismo Bloom se cocinaba, caracterizados
por "riñones de cordero a la parrilla" con
"un fino sabor fuerte a orina ligeramente perfumada".
"Ya
es hora, finalmente, de que los dublineses recuperen a
Joyce", dijo Helen Monaghan, sobrina nieta del
autor, que reconoce que los escritos de su tío abuelo
requieren "trabajo duro" y mucho estudio para
poder leerlos.
Publicado
originalmente en París en 1922, "Ulises" fue
prohibido en Gran Bretaña y Estados Unidos hasta
mediados de la década de 1930, debido a su vulgaridad,
burlas a la religión y descripciones detalladas de las
funciones intestinales, la masturbación, el adulterio y
la zona roja de Dublín. No pudo obtenerse fácilmente
en Irlanda hasta la década de 1960, veinte años después
de la muerte de Joyce en 1941.
Monaghan,
de 33 años, recuerda cómo durante largo tiempo sus
parientes no le dieron
importancia al parentesco que tenían con Joyce, que
emigró de Dublín en octubre de 1904. Después de una
breve visita a su país en 1912, pasó el resto de su
vida en un exilio autoimpuesto en París, en la ciudad
italiana de Trieste, y en Zurich, Suiza.
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| Graham
Boland, en el papel de Leopold Bloom |
"El
estar emparentado con 'ese' Joyce era un asunto delicado
durante la época de mi padre. Mi abuela, May Joyce,
siempre dijo que la familia no debía negar el
parentesco que existía, pero tampoco debía presumir
sobre ella", dijo Monaghan, administradora del
Centro James Joyce, una residencia del centro de Dublín
inaugurada hace 17 años para promover el aprecio por la
vida y obra del escritor.
Las
primeras celebraciones del Bloomsday en esta ciudad no
se llevaron a cabo sino hasta el 16 de junio de 1954,
cuando un puñado de escritores y poetas se amontonaron
en carruajes tirados por caballos para visitar varias
tabernas relacionadas con la odisea novelesca de Bloom.
Cincuenta
años después, ahora el Bloomsday atrae a turistas
literarios de todo el mundo. El reto ha sido ampliar el
atractivo de Joyce más allá de la elite que lo conoce.
"En
el pasado, el Bloomsday se merecía su reputación como
un festejo exclusivo pensado en gran medida para
turistas y académicos, pero ahora estamos popularizándolo",
dijo Monaghan.
David
Norris, uno de los eruditos de las obras del autor más
célebre de Dublín, dice que la ciudad "ya no es
tan ignorante de Joyce como alguna vez lo fue".
"Hay
una apreciación generalizada donde alguna vez hubo un
desdén ignorante", dijo Norris, que recientemente
ofreció su propio tributo en el escenario, él solo,
para celebrar la vida y obra de Joyce. "Un número
sorprendente de personas se ha dado una zambullida en el
'Ulises', ha probado algunos fragmentos".
El
centro Joyce está organizando su propio desayuno
tradicional del Bloomsday, caracterizado por lecturas
del libro. También ha contratado actores para que
escenifiquen fragmentos del "Ulises" en sitios
públicos a lo largo del centro de la ciudad.
La
calle O'Connell será cerrada para realizar desfiles,
actividades dramáticas y musicales inspiradas en el
episodio de la "Parábola de las Ciruelas" del
libro, donde se describe a dos mujeres que se suben a la
columna histórica de la calle y escupen carozos de
ciruela sobre los peatones.
El
Río Liffey, ubicado cerca de allí, será escena de un
espectáculo con luces inspirado también en "Ulises",
con imágenes monumentales que serán proyectadas en las
fachadas de los edificios que se levantan a sus márgenes.
Asimismo, más de una decena de galerías de arte, cines
y museos están ofreciendo sus propias exhibiciones de
obras inspiradas en el autor.
"Joyce
estaba orgulloso de su relato casi fotográfico del Dublín
que dejó en 1904, tan minucioso que incluía el orden
de cada tienda en la calle O'Connell", dijo
Stephanie Frerich, una estudiante de maestría de la
Universidad Trinity que suele acompañar a turistas a
calles y sitios históricos relacionados con el autor.
"Proporcionó
el retrato más intenso de un Dublín que prácticamente
ha desaparecido", agregó.
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