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Nora
es una mujer joven, divertida y de gran coraje que no
quiere ser controlada por nadie. Por las
noches se viste de hombre y recorre la ciudad de
Galway para encontrarse con su amante. Cuando su tío
Tommy la amenaza con hacerla ingresar en un convento,
Nora huye de Dublín donde empieza a trabajar en un
hotel.
Cuando
un nervioso James Joyce se acerca a Nora en mitad de la
calle, ella le sonríe y se da cuenta de que todo lo que
ha estado esperando, comienza a hacerse realidad. Joyce
se debate entre su ferviente creencia en su propio genio
y el miedo a que su obra nunca sea publicada. Ambos
comparten el sentimiento de que la única salida que
tiene es dejar Irlanda.
En
Trieste, Roberto Prezioso ve a Nora batallando con su
nueva vida y anima a Joyce a no olvidar cuan maravillosa
es ella. Joyce es presa de la desesperación cuando Nora
se muestra decidida a no leer su obra. La cama se
convierte en el único sitio donde la pareja se
encuentra en igualdad de condiciones. Al quedar
embarazada Nora, Joyce se da a la bebida para
convertirse, tras el nacimiento del bebé, en todo un
padrazo. Nora descubre su propio dolor impreso en el
trabajo de Joyce sintiéndose profundamente traicionada.
Joyce
vuelve a Dublín con su hijo Giorgo donde los rumores
acerca de Nora y su infidelidad le atormentan. La amarga
imaginación de Joyce aparta a Nora de su vida a la que
sólo volverá a ver cuando ella, haciendo gala de un
humor subversivo, consigue que éste vuelva a Trieste.
Pero el amor de Joyce se ve alimentado por la fascinación
que siente hacia la traición. Nora se muestra
totalmente horrorizada al descubrir que él la esta
manipulando para conseguir que tenga un romance con
Prezioso. Ante ello, Nora coge a los niños y vuelve a
Galway. Joyce la sigue, creyendo que ha destruido su
sencillo y casi instintivo amor por él. Con un nuevo
espíritu de entendimiento, retornarán a Triste.
LA
HEMOS VISTO Y NOS PARECE QUE...
Resulta
comprensible no poder distinguir, en ningún momento, la
supuesta sobriedad de un lenguaje cinematográfico
propuesto, cuando te inunda la terrible sensación de
estar asistiendo a una serie de acontecimientos
inconexos que deben implicar al espectador para que
acierte a entender la angustia puntual de unos
personajes. Esto es, básicamente, lo que sucede con
"Nora", película del realizador británico,
Pat Murphy, puesto que tras su visionado y posterior
digestión, tiendo (todavía) a confundir supuesto rigor
y pretendida sutileza, con decadente ritmo, ausencia de
una estructura narrativa sólida sobre la que deberían
los actores recrear la tormentosa relación de dos
amantes, y manifiestas carencias interpretativas por
parte de dichos actores que no le imprimen el pulso
necesario a su trabajo al retratar un laberinto obsesivo
en los que se mezclan amor, pasión y sexo.
Eso
por una parte, porque por otra me asalta otra reflexión
al escribir estas líneas. Tal vez, además de lo
comentado anteriormente, sea la falta de credibilidad de
la actuación de Ewan McGregor la que hace tambalear
toda la película, puesto que tiende a la sobreactuar en
buena parte del metraje, no acierta a reflejar la
genialidad de un ser atormentado (James Joyce) y en
ocasiones su registro se encuentra muy por debajo de lo
que su personaje le demanda. La utilización de un
lenguaje actual en boca de personajes que viven a
principios del siglo XX, es otro de los fallidos
intentos de esta película por conectar con la audiencia.
La
ambientación y desarrollo de planos es convencional,
triste, oscura, casi documental pero sin buscar el
realismo. Ni siquiera la solidez interpretativa (por
momentos) de la compañera de reparto de Ewan McGregor,
Susan Lynch, consigue salvar una nave que desde su
salida de puerto, a los pocos minutos de metraje, se va
a pique.
Me
atrevo a decir que en ocasiones los acontecimientos que
desfilan por la pantalla, durante más de hora y media,
vulgarizan mínimamente la indescriptible figura del
irlandés James Joyce, que se movía constantemente en
una delgada línea emocional y artística de difícil
trazo. Afortunadamente “Nora” en ningún momento
pretende ser una película biográfica del autor irlandés.
Hasta ahí podíamos llegar.
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