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Joyce
termina Dubliners en 1907 y a partir de lo que
iba a ser un relato del libro decide embarcarse en el
vasto proyecto de Ulysses. En 1914, Joyce empieza
a reconstruir un día vulgar en Dublín a partir de
correspondencias homéricas, el mismo año en el que se
publica Dubliners y aparece por entregas A
Portrait of the Artist as a Young Man. Ulysses
no será acabado hasta siete años más tarde, en 1921,
y publicado en París en 1922 gracias a la iniciativa de
la norteamericana Sylvia Beach, quien regenta la librería
“Shakespeare and Company”. Joyce consigue tener en
sus manos la primera edición de Ulysses en el día
de su cuarenta cumpleaños (2 de febrero de 1922) pero
las trabas legales a su obra impiden su libre circulación
en países de habla ingles hasta 1933.
A
finales de 1917, Joyce cree tener el libro casi
terminado y se propone publicarlo por entregas, con el
doble objetivo de ganar algo de dinero y de imponerse un
ritmo de trabajo para terminar la obra de acuerdo a unos
plazos impuestos. Joyce se dirige a Harriet Shaw Weaver,
editora de la revista londinense “The Egoist” y
responsable de la publicación A Portrait of the
Artist as a Young Man. Pero el puritanismo de Gran
Bretaña parece no poder aceptar las vulgaridades y
bajas pasiones retratadas en Ulysses, tal y como
como indica José María Valverde en el prólogo a su
traducción española, de 1976:
El
puritanismo anglosajón no podía (...) admitir la
franqueza absoluta de la obra joyceana, que anota
todas las tonterías e indecencias que pudieran írseles
pasando por las mentes a sus criaturas narrativas.
Probablemente una tradición católica -y aún más si
jesuitica, como la de Joyce- da ciertas facilidades
para semejante franqueza (...) y no sólo por la
costumbre de la confesión (...) sino por la
conciencia de que siempre estamos pasando de justos a
pecadores y viceversa, por lo que no importa demasiado
conocer las propias faltas y vicios (...).
Harriet
Shaw Weaver apenas puede publicar algunos capítulos, y
además con cortes.
Joyce, quien tas su estancia en Trieste conoce
escritor estadounidense Ezra Pound, recurre a éste
sabiendo de su cargo de asesor literario para la revista
norteamericana The Little Review. Sin embargo,
Joyce tampoco pudo esquivar la censura al otro lado del
Atlántico ya que, desde que comienzan a aparecer capítulos
en EEUU de lo que más tarde será Ulysses, las
autoridades del país confiscan y queman hasta cuatro números
de la mencionada publicación.
Curiosamente,
el eslogan inscrito en la portada de The Little
Review reza "Making no compromise with public
taste”, que vendría a significar algo así como “no
estamos de acuerdo con el gusto de la mayoría”, un
principio demostrado con creces al acoger diversos
pasajes de Ulysses desde marzo de 1918. Ezra
Pound sugiere a Margaret Anderson, editora de la revista
literaria, una revisión de los textos de Joyce con tal
de evitar la censura norteamericana y, tras ver que las
tres primeras entregas se publican sin cortes, el propio
Pound decide borrar unas veinte líneas de la cuarta
entrega, correspondientes al capítulo “Calypso”.
Entre
marzo de 1918 y diciembre de 1920 se publican 23
entregas de Ulysses. El secretario de la Sociedad
para la Prevención del Vicio en Nueva York inicia un
proceso judicial contra The Little Review tras
leer por casualidad una parte del episodio Nausicaa. El
juicio concluye en febrero de 1921, y los capítulos
resulta prohibidos al ser considerados obscenos, por lo
que los ejemplares de la revista son confiscados y
destruidos. Igualmente, se prohíbe la importación de
la novela - sin editor aún, por cierto.
En
1920, Joyce se traslada con su familia a París, sin
demasiadas esperanzas de encontrar un editor vistas las
trabas legales encontradas en EEUU. Por fortuna para él,
Sylvia Beach, una intrépida norteamericana que regenta
una librería en la ciudad francesa, se muestra
dispuesta a imprimir Ulysses. Beach hace posible
que el libro salga a la luz, sin ningún tipo de omisión
o variación con respecto al original.
Pero,
¿cuál es el original? Joyce no considera los textos
publicados por entregas como la base para la edición en
París, y el texto mecanografiado en su poder no incluye
gran número de añadidos hechos sobre la marcha por el
autor irlandés. Ante esta situación, Joyce comienza a
trabajar fervorosamente con el propósito de que el
libro esté impreso a principios de febrero de 1922,
para su cuarenta aniversario. Reescribe los capítulos
de Ulysses y añade más de 200 páginas al texto
final, con los consiguientes inconvenientes para los 26
linotipistas que trabajan con las planchas de la obra.
Entre las prisas y el hecho de que dichos linotipistas
no conocen el idioma inglés, las erratas son múltiples
en esta primera edición.
Harriet
Shaw Weaver se pone de acuerdo con Beach para que la
segunda edición lleve el sello de “The Egoist
Press”, en teoría con sede en Londres pero impresa en
Francia (pues en Gran Bretaña el libro también está
censurado). Se imprimen 2.000 copias en unas tapas
azules que difícilmente pueden contener las 732 páginas
del libro, en total más de un kilo de peso. Las 500
copias que se envían a EEUU son quemadas en las
oficinas de correos. Un posterior envío consigue evitar
parcialmente el control de las autoridades, y las pocas
copias que circulan clandestinamente en EEUU se importan
bajo una cubierta de las Obras Completas de
Shakespeare.
A
finales de los 20 se realiza una edición en Hamburgo,
bajo el sello “The Odyssey Press” y la supervisión
del crítico Stuart Gilbert. El propio Joyce reconoce
esta edición como la estándar entre las múltiples
variantes aparecidas hasta la fecha. Antes de que ser
admitido en EE.UU en el año 1933, circulan traducciones
de Ulysses al alemán, francés, checo y japonés.
En 1936 se autoriza su publicación en Inglaterra.
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