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"James Joyce en el cine: la primera traducción fílmica de Ulises." 

Por Jesús Isaías Gómez López. Servicio de publicaciones de la Universidad de Almería, 2002.

 

 

Andrés Pérez Simón.

 

Nos encontramos ante un título que viene a enriquecer la escasa bibliografía en lengua española dedicada a las adaptaciones de las novelas de Joyce al cine. Su autor, profesor de Literatura Inglesa en la Universidad de Almería, pasa por ser uno de los mayores expertos nacionales en lo que se refiere a las películas rodadas a partir de textos del irlandés, que además de Ulysses son Passages from Finnegans Wake, Dubliners (si bien se trata únicamente del relato The Dead), A Painful Case (de Dubliners) y A Portrait of the Artist as a Young Man. Este último título, junto al que ahora nos ocupa, fue adaptado de la mano de Joseph Strick, un entusiasta norteamericano de la obra de Joyce que aún hoy, en sus últimos años de vida, lucha por evitar que aparezcan nuevas versiones que eclipsen sus trabajos cinematográficos.

El libro aparece dividido en dos bloques: en la primera parte, el autor hace un repaso de la historia que rodeó la gestación y recepción del filme, y pasa posteriormente a analizar la segmentación del discurso fílmico y literario; en el segundo apartado, estudia pormenorizadamente la relación existente entre los 18 capítulos de Ulysses y su traducción (en algunos casos, completa omisión) al guión literario primero y guión fílmico después. Tras las dos secciones, un apartado para las conclusiones cierra el estudio.

Isaías Goméz arranca el capítulo 1 ofreciendo un estudio exhaustivo de las circunstancias que rodearon la realización y distribución de la película. En lo referido al trabajo del director, los problemas económicos supusieron un obstáculo casi infranqueable que condicionó en buena medida el trabajo posterior (así, no se pudo recurrir a actores de nivel por la escasez económica); por otra parte, la incongruente calificación de película X que recibió el filme en Gran Bretaña y Estados Unidos, como si el término “pornografía” fuera ya inherente a Ulysses, no contribuyó precisamente a la distribución comercial ni a una recepción favorable desde la crítica. 

Quizá la principal aportación del autor español en cuanto al estudio de la filmografía de Joyce aparezca recogida en las últimas páginas de este capítulo 1, en las que analiza el relato cinematográfico a partir del original de Joyce. El primer aspecto que destaca es que Joseph Strick no incluye todos los capítulos de Ulysses, y además reduce a una duración mínima (menos de minuto y medio) el número 5, “Los lotófagos”. Además, tampoco respeta el orden presentado por Joyce, por lo que el espectador no sólo asiste a una supresión sino también a dicha alteración del orden. Respecto a los recursos técnicos utilizados por el cineasta, llama la atención de Isaías Goméz la total ausencia de transición entre escena mediante cortinillas, fundidos o encadenados; sólo el filme acaba con lo que denomina como “conocido y arcaico procedimiento del corte directo” (pág 28).  

La principal crítica a Joseph Strick surge de la caracterización que hace de los dos personajes principales, Leopold Bloom y Stephen Dedalus. El primero fríe de pasada un riñón pero nada se sabe de su gusto por las vísceras, así como del placer que encuentra en una buena defecación, si bien estas carencias no son las más graves al retratarlo si se comparan con su papel frente a su mujer. De acuerdo a Isaías Gómez, 

“...el filme únicamente presenta una cara de la personalidad de Bloom, al Bloom como esposo afable y sumiso (...) el discurso fílmico no hace sino mostrar al espectador una imagen falsa y descompensada del personaje; lo muestra única y exclusivamente como actante ante Molly, no como actante ante sí mismo (...) la mente de Bloom, con toda su riqueza expresiva de gustos, olores y monólogos interiores ha sido (...) ignorada”. (pág 36).

Por lo que respecta a Stephen Dedalus, el filme sí consigue reflejar con mayor  fidelidad sus inquietudes y odios tal como aparecen en Ulysses. Isaías Gómez destaca el logro a la hora de captar la muy deteriorada relación entre Stephen y Buck Mulligan, a partir de la dicotomía protagonista-antagonista, si bien señala que el diálogo entre el joven aspirante a poeta y Haines, el tercer inquilino de la torre Martello, aparece más como una unión de retazos verbales que como una conversación medianamente coherente.

Para Isaías Gómez, el capítulo que mejor ha sabido trasladar Joseph Strick a la gran pantalla es "Circe", ya que refleja el aluvión de imágenes, visiones y percepciones oníricas que asaltan a Bloom en su bajada al infierno de los prostíbulos dublineses. Durante más de 32 minutos, que suponen una cuarta parte de la película, se hace difícil hacer una discriminación "entre lo real y lo irreal", ya que la aparición de prostitutas y maleantes se funde con recuerdos deformados en la mente de Bloom. El director consigue recrear el ambiente onírico recurriendo a efectos de montaje (saltos espaciales y temporales) pero importante para el resultado de la adaptación resulta, sin lugar a dudas, la fidelidad que el guión guarda respecto del texto de Joyce.

En el apartado de conclusiones, el autor determina que, si bien la traducción al lenguaje fílmico otorga legitimidad al director de Ulyssespara recurrir a sus propios recursos ante el texto de Joyce, los artificios encaminados a capturar el flujo de conciencia de los personajes no consiguen el resultado esperado. Sólo el flashback que persigue a Stephen con la imagen de su madre moribunda materializa en la pantalla el recuerdo que se presenta al joven esteta, pero aún en este caso Joseph Strick adultera la idea original al incrementar la culpa de Dedalus mediante un suceso que añade al guión: al arrancar el filme en la torre Martello, Stephen ve como se cae sobre sus pies el cuenco con la espuma de afeitar que pertenecía a Mulligan, estableciéndose un paralelismo acusador entre el plato con bilis de su madre agónica que también se derrama en ese recuerdo que le persigue. Según Isaías Gómez, licencias interpretativas de este calibre son las culpables de que la historia creada por Joyce aparezca demasiadas veces devaluada.

 

 

 

 

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