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Dámaso
Alonso nace en Madrid el 22 de octubre de 1898, ciudad
en la que desarrolla los estudios de Derecho y
Filosofía y Letras. En 1917 conoce a Vicente Aleixandre,
con el que comparte su pasión por la poesía y una
intensa amistad. Un año antes, había sufrido una
gravísima úlcera en el ojo derecho que le obliga a
abandonar la lectura, un desgraciado incidente que lo
asemeja al glaucoma sufrido por Joyce. En 1921, Dámaso
Alonso publicaría su primer libro, Poemillas
puros: poemillas de la ciudad, que sólo
encontró un comprador (eso sí, adquirió 50 ejemplares)
y se vendió a saldo en la Cuesta de Moyano madrileña.
Estudia en el Centro de Estudios Históricos de Madrid,
bajo la dirección del filólogo Menéndez Pidal, a la
vez que se implica en la vida cultural de la Residencia
de Estudiantes, fundada por la Institución Libre de
Enseñanza. La conocida como “Generación del 27”
tiene en común su experiencia en diferentes encuentros,
conferencias y tertulias.
Es
en la Residencia de Estudiantes donde coincide con
talentos como Luis Buñuel y Salvador Dalí. Sin
embargo, es el homenaje a los 300 años de la muerte de
Luis de Góngora donde se puede apreciar sus compañeros
del grupo poético del 27: Junto a Dámaso Alonso,
acuden al homenaje en el Ateneo de Sevilla nombres como
Rafael Alberti, Federico García Lorca, Jorge Guillén y
Gerardo Diego. A estos poetas se sumarían otros como
Pedro Salinas, Vicente Aleixandre y Luis Cernudas, hasta
integrar un grupo poético dentro de una generación,
pues sus similitudes arrancaban de su vocación poética
(no aparecían novelistas o dramaturgos) más que de
cuestiones de edad.
En los años 20, Dámaso Alonso ya había publicado
artículos en Revista de Occidente y poemas en la
revista Los Cuatro Vientos. Sin embargo, es a
partir de 1926 cuando emerge como uno de los mayores
conocedores de la literatura española y de los
conceptos filológicos en particular. Acerca al público
de nuestro país una renombrada obra de un autor
mediante conocido en España (Unamuno, Juan Ramón
Jiménez sabían de él) pero poco traducido: James
Joyce. Dámaso Alonso publica, bajo el seudónimo de
Alfonso Donado, una traducción de A Portrait of the
Artist as a Young Man, que el traduce con el
endecasílabo Retrato de un artista adolescente.
Y en 1927, con motivo del homenaje a Góngora, concibe
todo un aparato teórico en su edición crítica de Soledades,
cuya fecha de publicación da nombre a la Generación
del 27.
Como
profesor, Dámaso Alonso marcó a cientos de discípulos
e impartió sus conocimientos en diversas universidades
del mundo. Entre 1922 y 1924 trabaja como lector de
español en Berlín y como profesor en Cambridge, donde
intima con Pedro Salinas. A su regreso a Madrid conoce a
los jóvenes poetas del grupo del 27, con los cuales se
reuniría en numerosas tertulias y coincidiría en el
mencionado homenaje a Góngora. En 1929 deja España de
nueva y enseña lengua y literatura española en Oxford,
Cambridge y Stanford. Vuelve a España para ser
Catedrático de Lengua y Literatura en la Universidad de
Valencia entre los años 1933 y 1939 y, tras una breve
estancia en Barcelona y Leipzig, se traslada su cátedra
a la de Filología Románica de Madrid, que hasta
entonces había sido ejercida por su maestro Menéndez
Pidal.
En
1944, siendo uno de los pocos poetas que no marcha al
exilio, publica un libro estremecedor, considerado
fundamental para entender la posguerra española y que
el mismo Dámaso Alonso define como “poesía
desarraigada”. Hijos de la ira es un
libro desgarrador que lamenta la barbarie en España y
el mundo (la Segunda Guerra Mundial está a punto de
terminar) y que se aleja del estilo de “poesía pura”
instituido por el grupo del 27 en sus inicios.
En
1945 ingresa en la Real Academia de la Lengua, en
la que ejerce como director desde 1968 hasta 1982, año
en el que es nombrado Director Honorario. En 1959
ingresa también en la Academia de la Historia.
En 1978 recibe el Premio Cervantes de Literatura,
instituido sólo dos años antes. Dámaso Alonso, quien
venía trabajando como académico de la RAE con las
academias latinoamericanas para evitar la fragmentación
de la lengua española, fue propuesto para este premio
por la Academia Salvadoreña de la Lengua, en
reconocimiento a su labor. En su discurso, dedicado a la
lengua española, el maestro de escritores y profesores
terminó con las siguientes palabras:
“Tenemos
que trabajar por la lengua. No movidos por un
sentimiento nacionalista. Es un sentimiento de hermandad
de veinte países. Nada de nacionalismos aisladores
(...) El destino de nuestra lengua es el de ser vínculo
de hermandad, de paz y de cultura entre los cientos y
cientos de millones de seres que, en proporción siempre
creciente, la han de hablar en el siglo XXI y en los
siglos y siglos de un larguísimo porvenir”.
Sus
aportaciones a la historia de la literatura y lengua
españolas son de un valor incalculable. Algunas de sus
obras en este campo son Poesía de San Juan de la
Cruz (1942), Poesía española: Ensayo de
métodos y límites estilísticos (1950) y Estudios
y ensayos gongorinos (1955). A él se deberá
básicamente la nueva apreciación de la poesía barroca
española, defendida y analizada en la obra de Góngora
y en ocasión de su centenario. Su intenso trabajo
crítica abarca prácticamente toda la historia de la
literatura española, desde las jarchas hasta autores
del siglo XX.
Otras
iniciativas de Dámaso Alonso son la fundación de la
colección Biblioteca Románica Hispánica y la
dirección de a Revista de Filología Española. En
1972, la editorial Gredos inicia la publicación de sus Obras
Completas.
Fallece en Madrid en el año 1990.
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